Delafé, las Flores Azules y sus ‘mantras’

in A PRIMERA FILA

Después de dos años de gira, Delafé y las Flores Azules se despidieron con un pleno en la sala Apolo durante dos noches consecutivas. Fue una despedida alegre y animada, con un público dispar pero dispuesto a entonar al unísono e incansablemente los ‘mantras’ que emanan de sus estribillos. Sin embargo, también se nos comunicó una triste noticia: hacía pocos días que el padre de Oscar D’Aniello –vocalista, letrista y bailarín de la banda- fallecía. Sin embargo, el ánimo no se vino abajo y éste no dejó ni un momento de sudar la camiseta con sus carismáticos bailes. Si ya admiraba de por sí la puesta en escena y la energía que desprenden sus últimos directos, ahora no me toca más remedio que quitarme el sombrero.

 Ha llovido y mucho desde que por vez primera los escuchara en Radio 3, cuando el programa Disco Grande decidió otorgar a Facto Delafé y Las Flores Azules el premio mejor maqueta del año 2004 por su primer disco ‘El Monstruo de las Ramblas’. Por entonces su trip-hop de aires naïves me pareció realmente innovador, y aunque se paseaban tímidamente por los escenarios barceloneses, la crítica les auguraba un buen futuro.  En poco tiempo se sucedieron muchos cambios: el músico Marc Barrachina (Facto) abandonó la banda, creándose un punto de inflexión. Unos nuevos Delafé sin Facto pero con trompetas, unos discos posteriores más pensados para el gran público, su cambio de sello discográfico y su salto a la pequeña pantalla – en anuncios de El Corte Inglés y San Miguel- y a la gran pantalla – fueron parte de la banda sonora de ‘Yo soy la Juani’ de Bigas Luna-, los ha transformado en una banda más popular y de sonido más comercial.

 La sala Apolo se convirtió en una gran verbena donde no faltaron los saltos, el confeti, los grititos de Helena Miquel y los polvos de talco por el escenario. En la pista de baile un Oscar D’Aniello a mil revoluciones, una Helena Miquel con resaca de ‘Goyas’ y más segura que nunca. Los acompañaban Dani Acedo -bases, keys, coros-, Juliane Heineman a la guitarra, Ramon Rabinad a la batería, Lluis Cots a la mesa de sonido y la sección de viento formada por Ramón Marc Bataller (saxo), Ferran Puig (trombón) y Marc Gay (trompeta).

 Dos horas de show y aún después resonaban algunas melodías y bailes en mi cabeza. Aún y preferir sus primeros pasos como músicos tengo que admitir una vez más el valor de su puesta en escena y directo, que con el paso de los años  ha ido creciendo y se ha ido haciendo más y más potente.

Texto: Tatiana Moret

Fotos: Sergi Moro

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