DISCO 2011. Pulp resucita al britpop

in A PRIMERA FILA

Muchos son los que han tenido que esperar años para volver a ver (o ver por vez primera) a este mito del Britpop acompañado de su antigua banda, reunidos otra vez.

Y lo cierto es que más de uno compró la entrada pensando en ellos, por lo cual la expectativa era ya muy alta. Tan alta que más de una hora antes de la cita la gente ya se situaba alrededor del escenario San Miguel para disfrutar lo más cerca posible de uno de los conciertos del año.

Se encendieron uno a uno los neones con las letras P-U-L-P, y el público ya estallaba a gritos. Y entonces apareció el padrino de bodas, entonando las primeras notas de ‘Do you remember the first time?’, suficientes para que asaltara la euforia colectiva. Allí estaba de nuevo llenando el recinto del Fòrum con sus gestos y sus bailes inimitables Jarvis Cocker, para el cual no pasan los años cuando se trata de subirse a un escenario. Es un showman de pies a cabeza, y aunque su físico no ocupe mucho espacio, llena el escenario y tiene una presencia como pocos artistas. Él y su banda desempolvaron sobretodo temas del considerado por la crítica uno de sus mejores discos,‘Different Class’ (1995): ‘Pencil Skirt’, ‘Something Changed’, ‘Sorted For E’s and Wizz’. ‘Disco 2000’ protagonizó uno de los grandes momentos del concierto, donde la frase ‘let’s all meet up in the year 2000’ se convirtió en el santo y seña que hermanó a la gran masa de asistentes que se presentó a la cita. Aunque fuera diez años más tarde, valió la pena la espera. La cámara de mano que usó Jarvis Cocker en ‘I spy’ se convirtió en la principal testigo de petición de matrimonio entre una chico del público a su pareja, con una futura novia a la que se le escapaban las lágrimas al ver como Jarvis Cocker se convertía en el maestro de ceremonias.

‘His’n’Hers’ (1994), el primer disco que les dio acogida internacional, sacó la cabeza con ‘Babies’, y su último trabajo ‘This is hardcore’ despuntó con su tema homónimo.

También hubo lugar para una dedicatoria a los acampados de Plaza Catalunya con el famosísimo y versionado tema ‘Common People’ que encendió el romanticismo a un público, que indignado o no, sintió a Jarvis como parte de su lucha diaria.

Y por si no hubo bastante llegó el tema Razzmatazz, que da nombre a la emblemática sala de conciertos de Pueblo Nuevo, y a la que en más de una ocasión hemos podido ver a Jarvis Cocker pinchando discos y bebiéndose una copa. Himno tras himno y llegó el inevitable final. Las luces de neón se apagaron y sentimos una punzada pensando que sería muy difícil volver a ver aquello.

Gracias por ser la banda sonora de muchos momentos de nuestras vidas. Gracias por hacernos recordar de nuevo esa primera vez.

Texto: Tatiana Moret Ruz

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