La Bien Querida en el auditorio: buen concierto en “petit comité”

El pasado sábado La Bien Querida actuó en la Sala 2 del Auditori de Barcelona. Un concierto tan bueno como frío, en parte debido a la poca asistencia de público, que apenas llenaba medio recinto.

Ello no afectó en absoluto a la banda, que interpretó maravillosamente y a partes iguales temas de su celebrado primer disco, Romancero (2009),  y de su segundo y último Fiesta (2011), en  un hora y cuarto de concierto. Empezaron con la primera y segunda canción del último disco, “Noviembre” y “Hoy”;  dos temas llenos de energía que sentaron el tono del concierto: más intenso y contundente que el que proporciona la escucha de sus discos (especialmente en el caso del primero), que suele transmitir sensaciones más suaves.

Alguien ha dicho que La Bien Querida, por su tipo de música y su forma de cantar, que oscila entre lo naif y dulzón y lo creativo y brillante, genera inmediatamente dos grupos: los haters y los fans. Pues bien, yo me incluyo en éste último.  Y más cuando se hace acompañar por la banda habitual, que le da un aire más agresivo, especialmente gracias la guitarra de David Rodríguez, que enlaza a la perfección con el refinamiento pop de Ana Fernández-Villaverde. Esta fantástica combinación arrebata en directo, y en el Auditori se reflejó especialmente en las piezas que abrieron el concierto antes comentadas, o en otras como “El zoo absoluto” o “Me quedo por aquí”, sin olvidar aquéllas que ya resuenan con familiaridad dentro de uno, como “De momento abril” o “Corpus Christi”.

La artista hizo gala de su timidez y se limitó a interpretar sin apenas dirigirse al público (sólo para dar las gracias), dejando las bromas para David Rodríguez (guitarra) y Manolo Benítez (batería), que hicieron gala de simpatía, relajación y tablas.

Como digo hubo poco público, cosa extraña en un artista de este nivel. Quizás los tiempos que corren… Privilegiados los que estuvimos.

Text: Albert Gasch

Fotos: Sergi Moro

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