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Apolo

Ljubliana & the Seawolf – Libra

in VINyLS

“Dins la foscor està la llum”, opinava el vocalista i guitarra dels Ljubliana & the Seawolf, Pol Batlle, en una recent entrevista radiofònica. La frase feia referència a la naturalesa dels temes que componen el seu darrer treball discogràfic, Libra (Bankrobber, 2019).

Escoltant-lo creiem entendre: submergides en un espai inconcret, de múltiples estrats, ample, sonen melodies de cadència magnètica, versos afligits que comminen l’oient a deixar-se endur fins l’abisme amb el repte de trobar la sortida.

Tanquem els ulls, doncs, per trobar un bri de llum. El primer intent passa per Tiempo, parsimoniós pròleg en castellà. “Sueño con fuego a mis pies”, engega, i no presagia un camí de roses. Quan arribem a la tornada, però, ens reconforta saber que “todo lo que queda es tiempo para amar”. Lírica fluctuant, simple i bella.

Accelerem el pas a The Fire or My Gun, peça cúspide a l’entendre de qui escriu. Transitem obligadament per paratges inhòspits: “Fields & fields. Land that we won’t run. No more fears, dears. The fire or my gun!” . Kraut-rock? Doncs sí, i força coses més.

L’actual compilació ens redescobreix les també magnífiques Shit Dope i Burn The Witch. Feu un cop d’ull als respectius videoclips.

L’aventura pot ser eterna, la ressenya, pel contrari, haurà de ser concisa. El llarga durada deambula per desoladores sendes però conté, intrínseca, la promesa del nirvana. Animeu-vos, si encara no ho heu fet, a transmutar, en un exercici d’alegria spizoniana, les pors en alegries, la foscor en claror.

Aviat, el proper 21 de febrer a la [2] de l’Apolo, reprendrem el repte i reviurem en directe aquestes i, de ben segur, noves sensacions.

Alex Reuss
Redactor

I els van fer l’amor

in A PRIMERA FILA

Diuen que per ser un bon amant en aquesta vida el més important són ganes i practicar. Com en tot, com més pràctica, millor resultats en cada intent. Potser per això acabà com acabà la gira de Mishima, en un Apolo que ja havia venut feia temps totes les entrades anticipades pels 20 i 22 de novembre.

 David CarabénMarc LloretDani VegaAlfons Serra i Xavi Caparrós van fer un “Amor Feliç” a un públic disposat, que vestia camises de quadres i alguna barba. Els assistents deixaven anar alguna insinuació amistosa sobre el seu productor, Paco El Loco, al que demanaven que convidés a una ronda. No és estrany que en aquesta atmosfera de més o menys seguretat, amb la confiança mútua dels amants que es coneixen els gestos, les mirades i que comparteixen jocs de paraules, els Mishima s’anessin erigint amb un un record de tremolor i una Vella Ferida que feia cremar bateria i teclat. Poc tenia a veure el que tocaven amb les cançons empaquetades en CDs, Spotify, Itunes o Youtube. Les semblances entre el disc i el directe, es restringien a les camises negres que vestien i a les inconfusibles ulleres de Carabén, que reconvertia el seu posat seriós, solemne, en somriures d’aparent tímid, discret.

La seva veu magnèticament greu recitava composicions a un ritme tranquil, sense deixar-se accelerar per la potència de les puntades de la guitarra de Vega en la recerca dels colors als Vespres Verds, guitarra que va acabar euforitzant en “Deixa’m creure” a mitjan concert.

El guitarrista canari es va encarregar de presentar el “Miguelito en el acceso 14” d’una nit que com més s’allargava més curta es feia. Com més passava més volien beure d’ells els assistents, més set feien. Que si els poemes musicats del grup evoquen, en alguns més que en altres, les decepcions i frustracions típicament vitals, ho fan de manera madura, d’acceptació, però amb el somriure canalla, estoic. I va ser amb aquesta expressió a la cara amb la què s’acabaven d’enfotre els Mishima de tot, amb el “Tiziano”, que “s’ho follava tot”, protagonista dels “Ossos dins una caixa”. Aquest tema va ser la cirera que coronà el concert, el màxim punt de simbiosi entre els de dalt l’escenari i els de baix.

Més d’un i d’una es devia quedar com un tros de fang.

Text: Maria Dabén Florit

Fotos: MCarme Montero

Built to Spill nunca fallan

in A PRIMERA FILA

Ambiente de cita grande en el Paral·lel, de los que al salir del metro abundan los reconocibles asistentes. Concierto de gala, y además como “rentrée” oficiosa de la temporada en salas. No era para menos, un Built To Spill en Apolo es de los que uno disfruta sacando punta a cada detalle, y en la que espera hasta el día se saborea repasando sus discos.

Un poco más tarde de las 21:15h previstas inicialmente, salían los cinco Built To Spill encima de la tarima. Su hacer, su vestir, sus protocolos… van de la mano de lo que predican. La vida normal, el indie americano sin sucedáneos. Camisetas descoloridas, barbas desaliñadas y apenas un “Buenas noches”, antes de ponerse a trabajar. Con “Goin’ Against Your Mind” abrían fuego y ya tenían ganada la batalla. Nada puede salir mal si se empieza con “Goin’ Against Your Mind”. Ejecutada un poco a su manera, sonando a directo más que a precisión, y con más atención a lo que podían variar e improvisar más que buscar una reproducción de los discos, iniciaban el recital de una hora y cuarenta minutos. Una de las grandes bazas de un grupo como Built To Spill de ocho discos impecables, es que el set-list siempre brillará, a pesar de que habrá una favorita que queda fuera, pero eso va más relacionado con la estupidez del ser humano de valorar lo que no se tiene, a disfrutar lo bueno del ahora.

“Center of the Universe”, “Built to Spill”, previa a que contaran que su primer concierto fue en Barcelona como teloneros de Foo Fighters en 1990 y pico, “The Weather”, “Sludgefeast”, cover de unos Dinosaur Jr. que verían al día siguiente en el Kultur Festibala de Donosti, o “Strange”, por citas algunas. Y en todas, siempre había picos de emoción, para unos y otros, ese era su momento, y se repitió en las 16 temas en total. Grupos distintos alzaban los brazos y silbaban, transmitiendo que ya tenían el concierto pagado. Representativo de una carrera sólida, y que ha ido recogiendo a distintos públicos con un disco distinto. De citar “nuestro momento Built to Spill” de la noche, sería el antes del bis. El tema final del concierto, con la progresiva y catártica “Carry The Zero”. Poder vivir esos versos finales antes de la explosión, arriesgando la voz como si fuéramos el mismo Doug Martsch, es cuando toda la espera, vuelve como un tsunami de sensaciones y estalla de golpe.

Tras otro cover, esta vez a New Order y el “Age of Consent”, curioso y muy destacable, el concierto se cerraría con las bonitas frases de “I wanna see movies of my dreams” de “Car”. No sé puede pedir más. Su directo suena a directo, y sus canciones… a glória. Hasta pronto, esperamos.

Text: Jordi Isern

Fotos: Silvia Rodríguez

Los Mambo Jambo: ¡Gamberrismo musical!

in A PRIMERA FILA

Con un lleno hasta la bandera, el Apolo Barcelonés recibió el pasado 28 de junio a Los Mambo Jambo, en un digno marco a la altura de las expectativas de esta gran banda local. Estos tipos son carne de directo, y bien saben que el terreno de juego es determinante para obtener un resultado favorable. Prefieren jugar en casa. Presentaban su primer LP ‘Los Mambo Jambo’ (Buenritmo 2012), un disco que resume muy bien lo que ha sido la banda hasta el momento. Lo defendieron delante de un público muy variopinto ( todo hay que decirlo, los socios del club TR3SC tenían entrada gratis), que más allá de edades y estilismos cree en el primer amor por la música: pura, enérgica e instrumental.

Guiados por el ignífugo saxo de Dani Nel·lo, esta banda hace apología al ‘gamberrismo’ musical. Si hubiese una ley antiterrorista para el descaro sonoro, Los Mambo Jambo ya estarían en búsqueda y captura. La fórmula está clara: un poco de rock and roll edulcorado con algo de swing, adornado con unas guitarras surferas y sostenido por una base rhythm and blues. Bajo esa premisa, Los Mambo Jambo nos transportan a un espacio lúdico en el que quien no mueve la cadera es porque la tiene mas rígida que los cimientos de la Torre Eiffel.

 Y es que estos alumnos aventajados del conservatorio callejero se suben al escenario y te poseen. Nota a nota, riff a riff, la sensación es similar a la de estar subido a una locomotora con los frenos saboteados y que se dirige por una vía muerta hacia un muro de cemento. Pocas bandas nacionales son capaces de recrear un sonido tan vintage, con alma a vinilo, y no sonar a refrito estilístico.

Para llevar a cabo tan indecente cometido, el capo Nel·lo ha reclutado a tres perros viejos de la escena callejera catalana. Mario Cobo a la guitarra e Ivan Kovacevic al contrabajo hacen gala de un sonido rockabilly, crudo y sin concesiones, heredado de su otra formación común, The Nu Niles. Anton Jarl, de los Tandoori Lenoir -entre muchas otras formaciones-, da muestras de su buen gusto y pulso firme, haciéndose cargo de la base rítmica. Y como solista melódico ahí está Dani Nel·lo, en su enésimo proyecto musical, deleitándonos con su imperecedero groove. Hicieron un recorrido de excelente por todo el repertorio del disco, empezando por ‘Flamin’ Hips’, pasando por ‘La Rubia de la Curva’, ‘El Timo’ y ‘La Maldición de los Rockers’, y superándolo con creces con otros clásicos como ‘Everything’s Shakin”, ‘Jambo Walk’ o ‘St. Louis Blues’.

Se les ve encima del escenario y se palpa que están disfrutando como unos chiquillos. Tema tras tema, Los Jambo generan una sinergia banda-público que parece que los eleva místicamente por encima del escenario y los hace omnipresentes. Y es que después de la presentación de su primer disco y tras lo acontecido en la sala Apolo, solo queda una pregunta en el aire ¿Para sonar así habrán vendido su alma al diablo?

Texto: Alex Pérez

 Fotos: Tatiana Moret

Apparat Band: un concert de 5, 7 o 8

in A PRIMERA FILA

09/12/2011 – Sala Apolo

Quina nota, sobre 10, li posaríeu al concert?

El comitè de savis, instal·lat al Rincón del Artista, delibera i arriba a un veredicte que no és unànime. Els primerencs som generosos: Un 8! – diem convençuts. La sorpresa ha estat grata, la formació que acompanya en Sascha Ring en aquesta aventura orquestral ha fet una feina impecable.

Com si es tractés d’un concert de free jazz els músics entraren en conjunció acústica convertint-se en un ‘tot’ harmònic i envoltant. El públic, com va remarcar el personatge pintoresc del nostre costat, esdevinguérem ‘zombies’ al compàs d’un trànsit hipnotitzant.

Herr Ring explotà diferents registres vocals movent-se amb facilitat entre el falset i d’altres tonalitats, generalment, altes que contribuïren notablement a crear l’atmosfera intimista que es respirà a la sala. Recordà a instants a Thom Yorke o a Temper Trap, però cal reconèixer que destacà, per sobre de tot, per un estil original i propi. Gran encert, també, en col·locar la bateria al front, just al marge dret de l’escenari: primerament per què el percussionista Jörg Waehner sap molt bé el que es fa, dominant a la perfecció els pals. Segon: la percussió te, intencionadament, una major presència, esdevenint fil conductor de la melodia.

Al llarg del directe la banda va fer una repassada al seu darrer treball The Devils Walk interpretant temes del calibre de la refinada Your house is my World o la romàntica Song of los que aconseguiren tocar la fibra d’un públic entregat. També hi va haver temps per a recordar temes d’anteriors àlbums com l’esperada Arcadia, senzill pertanyent al Walls de 2007.

Els més bregats en concerts van posar la nota de 7 doncs l’experiència els imposa un esperit crític més elevat. El notable alt està reservat per a ocasions realment excepcionals. El 5, suficient pelat, va sortir curiosament de boca dels fans d’Apparat els quals recordaren concerts millors de l’alemany i carregaren contra un distorsionador excés de greus que, segons esmentaren, fou aliè al bon treball dels músics.

Text: Alex Reuss

Fotos: Sergi Moro

Opeth: La herencia puesta en escena

in A PRIMERA FILA

Otra vez se abren las salas del Apolo de Barcelona, para recibir a uno de los grandes dentro del género progresivo. Sería difícil encasillar ahora a Opeth y más con la nueva dirección que la banda sueca acaba de tomar y que la pone de manifiesto en su nuevo ‘Heritage’.

Teniendo en cuenta que Opeth es un grupo que nace de la escena del progressive Death-metal a muchos les habrá impactado (para bien o para mal) el nuevo cambio en su estilo. Si es que al igual que su “perla acústica” Damnation,  Opeth ha querido seguir por ese camino cn ‘Heritage’ y impregnar en su disco las diferentes influencias del progressive rock de los 70 y el Jazz. Todo eso con ausencia de guturales en el disco y tampoco en los escenarios, pero eso sí, preservando su estilo tan único, atmosférico, lleno de harmonías complejas y cambios de ritmo con la adaptación de estilos influenciados por: COMUS, Jan Johansson, Kim Crimson etc…

El Apolo estaba totalmente abarrotado de gente y sinceramente estar a quinta o cuarta fila era un privilegio sin igual. Había un público de lo más variopinto , puesto que este grupo es tan amplio en influencias musicales  que esa es la consecuencia de tan variada mezcla.

El concierto comenzó, como es habitual con el ‘Through Pains to Heaven’ de Popol Vuh, con su imnótica ambientación con los focos trazando entre la niebla artificial la sala.

Cabe destacar que en todo el concierto, el principal compositor/vocalista/guitarra  Mikael Akerfeldt  mantuvo unas voces perfectas en su interpretación , una impecable ejecución de fraseados en la guitarra y como siempre, muy bromista tal y como estamos acostumbrados y creando buen ambiente entre canción y canción.

El sonido era muy bueno, a excepciones puntuales de una mala ecualización de la guitarra acústica de Fredrik Akesson en algún que otro tema acústico como ‘I feel the dark’ que hacía perder un poco de brillo en las notas , pero el concierto estuvo a la altura de los más quisquillosos.

Tocaron un total de 12 temas,  incluyendo temas de discos antiguos como: ‘Creedence’ (‘My arms your hearse’) , ‘A fair judgement’ (‘Deliverance’), Closure (‘Damnation’), ”Hex Omega (‘Watershed’) y ‘Face of Melinda’ (‘Still life’) más las que nos propusieron de Heritage.
Pese que no hubieran guturales escogieron un setlist variado, con canciones muy metal para que hubiera un cierto equilibrio de estilos.

Aquí podéis ver y oír el setlist: http://www.setlist.fm/setlist/opeth/2011/sala-apolo-barcelona-spain-2bd1dc26.html

Agradecimos mucho el hecho de que tocaran ‘The Throat of Winter’  ya que es poco conocida  y está  cargada de atmósfera  y fuerza en su esencia acústica.

En definitiva  muy buen concierto , con mucha calidad y pese a los que se decepcionaron por no oír voces guturales. Desde  l’ ampli  sector “metal” , tenemos que decir que nos gustó mucho el concierto y que no nos esperábamos notar tan poco esa ausencia de gritos.

De los teloneros seremos breves. Pero quizás merezcan en otra ocasión un análisis a fondo de su música, porque si algo es cierto , es que no nos dejaron indiferentes con esa variación de Stoner metal, Folk, y un sinfín de registros vocales importantes de la mano de Daniel Gildenlöw  y Johan Hallgren, no obviando , claro está, al buen talento del resto de los músicos.

Texto: Eduard Moret

Fotos: Tatiana Moret

Anímic: la sensibilitat feta música

in A PRIMERA FILA

Els Anímic són un grup d’amics i amigues que viuen tots junts en una casa a Collbató, al peu de Montserrat. I els hi agrada la música. Els hi agrada tant que són un grup de música que s’autoedita els seus discos. I això ho fan des del 2003 quan va fer “Teràpia musical” fins ara que han tret el magnífic “Hannah”.

En Ferran Palau, la Louise Sansom, en Roger Palacín, la Núria Mones, Zuma i en Juanjo Montañés van demostrar que cada vegada li tenen la mida més agafada als directes. Amb un so implacable i unes veus que t’abracen, dolces i delicades van anar desgranant, cançó a cançó, el fabulós disc “Hannah”. Intercalen el català i l’anglès, ja que la Louise és anglesa i catalana d’adopció. Cançons com “Trenco una branca”, “1979”, “La pols i el punyal” o “Blue eyed tree” no se’t fan gens estranyes.

Acompanyen el “Hannah” amb cançons de l’”Himalaya” i, com a anècdota, toquen una cançó d’un dels seus primers discos, el “Niu-nuvol”, editat el 2004. Recomanen, entre rialles, que ningú el tingui.

Per acabar el concert toquen “Taüt”. I, en aquest moment, mentre sona la cançó i entra la part instrumental, es produeix un moment que el podríem anomenar “especial”…

Un concert magnífic per veure, sentir i escoltar. Us recomano que, si teniu l’oportunitat d’anar-los a veure en alguna sala on cuidin tant als músics com fan a l’Apolo, no ho dubteu ni un moment i aneu-hi!

Text: Jordi Daumal

Fotos: Sergi Moro

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