VAMPIRE WEEKEND: CONSOLIDÁNDOSE ENTRE LOS GRANDES

in VINyLS

[xrr rating=9/10]

“Modern vampires of the city” (2013)

Y llegó el tercer disco de Vampire Weekend y ya se puede decir: estos tipo son grandes. Por fin, se acaban de sacudir la etiqueta de chavales pijos de New York para convertirse en el grupo de referencia que se adivinaba desde su primer álbum, hace sólo 5 años. Quizás se puede echar de menos su querencia hacia los ritmos saltarines, pero han ganado en profundidad emocional.

Una de las claves del disco, seguramente sea la mayor coordinación entre los dos supuestos líderes del grupo, Ezra Koenig y Rostam Batmanglij (el gurú del sonido). Te podrán gustar más o menos, ya que siempre ha habido división respecto al grupo, pero hay que reconocer que sus composiciones son fuera de lo común. Pero, como decíamos, la coordinación entre Koenig y Batmanglij se percibe en el ajuste asombroso entre música y voz a lo largo del disco, incluso convirtiendo la segunda en un instrumento más, modificándola o a través de la inclusión en el fondo sonoro de unos coros femeninos a lo largo del disco y que dan casi la sensación de una misa clásica. Y esto de misa ¿Quiere decir que se han vuelto unos pesados pretenciosos? Pues no, resulta que equilibran cierto clasicismo con los temas más rápidos y bailables de otras ocasiones, pero con un enfoque diferente tanto en el sonido como en la producción y una preocupación hacia otros temas, como puede ser la muerte y el paso del tiempo.

Nos ofrecen temas que tienen un tempo habitual en ellos y que nos dan una versión diferente sobre cómo pueden hacer sus propias canciones, como pueden ser “Unbelievers” o la ecelerada “Diane Young”. Pero mezclan estos temas con otros más lentos, oscuros, como pueden ser una de las cimas del disco: “Hudson”. Por en medio, nos ofrecen melodías como la de “Everlasting arms”, los toques de sampler de “Obvious bicycle”, “Don´t lie” o “Step”. Y todo acaba con el clasicismo de “Young lion”.

Este es un disco que crece con las escuchas, que nos permite ver la cantidad de recursos que tienen: clavicémbalo, piano, sampler, arreglos de cuerda, coros, y demás (por cierto, que las guitarras quedan cada vez más arrinconadas). Sólo nos queda, tras maravillarnos de su evolución, disfrutar de las melodías, ritmos y demás de este álbum. Porque ellos ya han hecho su parte, ahora nos toca a nosotros el reconocerles el trabajo, el esfuerzo, y el resultado de su actual evolución hacia una voz definitivamente propia.

Texto: Víctor M. Paredes

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