MY BLOODY VALENTINE: LA EXPECTATIVA Y EL HECHO

in VINyLS

[xrr rating=8/10]

“m b v” (2013)

Un hecho que no se pueda evitar al hablar de este disco es lo mucho que lo estábamos esperando. Hace más de 20 años que apareció “Loveless” en nuestras vidas. Y eso es mucho decir, porque es uno de esos discos que se queda ahí, acompañando el deambular vital. Muchas críticas se quedan ahí, pero justo en este punto empieza lo importante porque… ¿Quién no había imaginado cómo sonaría este disco? Es decir, el principal enemigo de este disco es el que cada uno teníamos en nuestra cabeza, generado a su vez por el modelo original: “Loveless”. La cosa no es que se quisiera otro igual, pero si uno era increíble en su momento, pues claro, habrá que imaginar cosas increíbles. Y nos olvidamos que romper la baraja una vez es difícil, romperla dos seguro que es demasiado.

Hay que decirlo, al escuchar el disco hay que afrontar la decepción de nuestra expectativa particular. No deslumbra, principalmente porque no lo busca y porque es un disco bastante oscuro, en algunos momentos hermético, pero ¿qué puedes esperar de Kevin Shields? Es el tipo que inventó una nueva manera de hacer ruido con una guitarra (y el estudio de grabación, dejemos de subestimar su capacidad como ingeniero de sonido), así que seguro que está acostumbrado a ir por caminos que no son esperados por los demás.

El disco en sí, el que ha acabado siendo de todos los posibles, es bueno, suena muy, pero que muy bien y contiene la marca de fábrica de My Bloody Valentine: guitarras líquidas que se retuercen, voces soterradas, etc. Pero vayamos al disco siguiendo las canciones: la inicial “She found now” se nos ofrece como una canción perfecta para días lluviosos, de hecho su sonido se podría definir como “lluvioso”, y llama la atención por lo planeadora que resulta. La siguiente, “Only tomorrow” seguramente es una de las mejores del disco, marca distancia con un sonido potente y más directo, así como mostrando un ritmo de batería poco habitual en el grupo, menos lineal que de costumbre. Pero se acaba haciendo un poco larga. De ahí llegamos a “Who sees you”. Como nunca se entienden las letras no se sabe quién mira, pero lo que sí se sabe es que te muestran el precioso ruido que saben hacer y lo únicos que son. Un gran ejercicio de estilo que entronca con “Loveless”. Entonces llega “Is this and yes” y nos sorprende por la ausencia de ruido, de hecho ni suenan guitarras, y decimos que es una innovación, que es nuevo. Pero no, es sorpresa en ellos, puesto que  canciones así hay muchas y esta puede resultar a veces intrigante a veces insulsa, y perdón por el epíteto. Pasamos a “If I am”, en la que destacan unos teclados con aire a Stereolab y un toque algo psicodélico. “New you” es otro ejemplo de nuevos aires para la banda, ya que tampoco hay asomo de ruido ni distorsión y despachan una canción pop de bella factura que, si quisieran, sería un buen single. A continuación, se abre la caja de las sorpresas con “In another way”, cuyo título describe bien el contenido: un ritmo que revitaliza su capacidad sónica, e interés por la aportación de la percusión al sonido global de la canción. Quizás, sea, en mi opinión, el tema del disco junto a la última del lote, “Wonder 2” donde impresionan con la aplicación de su sonido estilo “turbina de motor de avión” de una forma nueva. Entre estas dos canciones se encuentra el instrumental “Nothing is” del cual con el título está todo dicho.

Nos hemos encontrado con unos viejos amigos, unos que ya no creíamos en serio que nos volviéramos a encontrar, pero mira, ahí están. Igual consiguen sacar incluso más discos, no sé. De momento, su vuelta a los estudios de grabación nos deja un disco notable, aunque a cierta distancia de sus entregas precedentes.

 

Texto: Víctor M. Paredes

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